¿Una brujita que teje con papel y lapicera?
¡Vaya prodigio, qué mágica hechicera!
En punto arroz escribe poemas.
En punto inglés, libretos para escena.
En Santa Clara, historias verdaderas...
Si es con ganchillo...¡Prodigios en espera!

(Regalo de María Alicia Esain)

Seguidores

lunes, 23 de julio de 2012

LOS TIEMPOS DE LA ABUELA

Desde Argentina recibimos la participación de dos grandes amigas y artistas, Tihada, Cuentos de Tihada, y Sandra Luz,Mi Sala Amarilla. Nos envían un maravilloso trabajo de "intercambio creativo". Un cuento desbordado de recuerdos, de momentos entrañables pasados junto a la abuela. Tihada describe como nadie esas fabulosas tardes con ella, que seguro nos llevarán a las nuestras y nos harán sonreír con nostalgia, mientras Sandra le pone música e imagen al relato para hacerlo aún más rico y emotivo. Una combinación perfecta que hoy queremos compartir con todos vosotros


LOS TIEMPOS DE LA ABUELA


Me encanta ir a visitar a mi abuela. En su casa no me aburro nunca, ni me acuerdo de la tele porque con ella siempre hay algo para hacer. A mí me gusta ir cuando el día está nublado, preparándose para llover, porque sé lo que va a pasar: la abu se pone el delantal, saca el hule floreado que cubre la mesa y desparrama el paquete de harina sobre la madera. Entonces dice lo que estoy esperando desde que llegué:
– Vamos a preparar masa.
– ¡Sí, qué bueno! -salto de alegría.
Yo también me pongo un delantal hecho especialmente para mí, aunque de poco sirve porque termino con harina hasta en los dedos de los pies.
La abuela prepara enseguida la masa con harina, agua y una cosa que se llama levadura. Todas las veces le pregunto para qué sirve y ella me explica:
– Para que la masa se ponga gorda.
A mí me dan risas las respuestas de la abuela.
– ¡Las masas no se ponen gordas ni flacas porque no son personas, ni gatos, ni ratones! -le explico.
Y a ella le da risa lo que le digo, no sé porqué.
La abuela tiene un repasador grande con el que tapa los bollitos de masa que entre las dos hemos hecho. Dejamos todo así nomás en la mesa y nos vamos a hacer mandados para que me entretenga y no mire debajo del repasador lo que está sucediendo. Pregunto muchas veces: 
_ ¿Y cuándo lo destapamos?
– Es hora de ir a ver la masa -dice por fin la abuela.
Salgo corriendo y tiro de la punta del repasador (me da un poco de miedo agarrarlo y que me deje la mano gorda); ¡y ahí están los bollitos inflados, parecen piñatas, y todo el borde de la mesa son flecos de masa que caen al piso! La abuela trae palanganas donde junta esa masa que se mueve como las Cataratas del Iguazú. Las vi en una foto que en la escuela la maestra mostró. Ese día grité:
– ¡Así es la masa de mi abuela!
A la señorita le dio mucha risa, no sé porqué.
Después que la abu llena muchas palanganas y pone masa en la mesada, la mesita ratona y en la mesa de luz; se sienta a esperar.
– ¿Y cuándo vienen? -empiezo a preguntar.
– Ya van a venir -me contesta y agarra un tejido o me invita a jugar a las cartas. 
No quiero hacer nada de eso, pongo cara de enojo, sólo quiero que vengan. La abuela no hace caso a mi impaciencia y dice: 
-¡El olorcito a buena masa atrae y llega a tiempo el que tiene que llegar! 
Como siempre la abuela tiene razón.El primero en aparecer es don José, lo conocemos porque golpea las manos y grita:
– ¡Señora de la masa!
La abuela me da un bollito para que se lo entregue.
También viene Teresita a pedir bollitos para ella y todas sus hermanas, entonces la abuela le da una palangana repleta de masa.
Después llega una señora que viene desde lejos en una motoneta y dice:
–Ya sabía doña que acá algo bueno me esperaba.
La abuela llena sus manos y las mías de masa, ¡es tanta que la señora motociclista carga hasta en el casco! y se va al ruido del motor dejando gotitas de masa que los perros corren a lamer.
Antes de que oscurezca, la abuela deja bollitos en las ventanas, entre las flores y en la vereda. Le pregunto:
– ¿Para quién lo dejás abuela?
– Para el que llega -responde sonriendo.
Se hace de noche y me quedo dormida. Cuando despierto veo a la abuela repartiendo masa por acá, masa por allá. Así pasamos los días:dibujando, escuchando cómo nos hablan los grillos o leyendo cuentos; y entre una cosa y otra la abuela reparte.
No sé ni cuánto tiempo ha pasado desde que todo empezó, porque en la casa de mi abuela no hay almanaque ni reloj. Me explicó muchas veces cómo sabe qué día es y algo entiendo. Para ella no hay lunes, ni verano, ni año, ni mes.
– Hay un Tiempo de Dar y un Tiempo de Recibir. Un Tiempo Soñador y un Tiempo Razonador. Un Tiempo Acompañado y un Tiempo Solitario. Un Tiempo Resfriado y un Tiempo Acalorado -así lo explica la abuela.
No sé quién tendrá razón, si la abuela o mamá que mira el reloj a cada rato. Lo único que sé es que la abuela se ríe y juega más que mamá, tal vez porque conoce otros tiempos.

                                                                                                       Ana Gracia



ANA GRACIA http://cuentosdetihada.blogspot.com.ar/
SANDRA LUZ  http://salaamarilla2009.blogspot.com.es/

17 comentarios:

  1. Pilar, no puedo leer bien el cuento, se corta en la parte derecha.

    ResponderEliminar
  2. Estoy todavia bajo el efecto de un cuento delicioso, unas imágenes bellisimas y una explosión de alegria y agradecimiento ante un relato tan "rebosante" de ternura !!!!! txapeldun 5 estrellas!!!!! Pilar la tinta rosa es poco fuerte...y la letra demasiado fina ...seguro que en un plis plas lo solucionas !!!!! verdad????
    Un abrazo para las dos autoras por estrenarse en el blog de todos los que aman las
    letras dedicadas a los niños de Begoña

    ResponderEliminar
  3. Gracias Blanca y Abedul, creo que ya está solucionado.

    Un besito

    ResponderEliminar
  4. Ana y Sandra ¡EXCELENTE TRABAJO!
    Pero...no me habrán estado espiando!!Para mi nieta de 4 años yo soy la mejor abuela...jejeje!
    Gracia a Pilar y Abedul por permitirme conocer a otra abu que como yo se ha sacado el reloj.

    ResponderEliminar
  5. Gracias Norma por acercarte a nuestro rinconcito. El trabajo de Ana y Sandra es fabuloso.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  6. Gracias Liliana.Nos alegramos de que te guste.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  7. Que cuento mas lindo y cuanta verdad a mis peques les paso eso con la yaya. Les encanta ir a su casa a jugar porque ella cuando los ve es que como si retrocediera años atras y fuese una niñas mas.

    Por cierto me encanta el reloj de la abu.

    Bsitossssssss

    ResponderEliminar
  8. Muchas gracias, Gema, por tu participación y comentario. La verdad es que el cuento es realmente entrañable.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  9. Q cuento mas hermoso por favor, me ha encantado!!

    Me ha gustado muchisimo vuestro blog chicas!!, llegue a el a traves de Gema de PEDACITOS DE MI VIDA y espero no os importe q os haya añadido a mis blog amigos pq me ha encantado!!

    Un besote enorme

    ResponderEliminar
  10. nos importa mucho !!! muchísimo !!! e una forma que consigamos un espacio donde particpeis en las diferentes modalidades que os proponemos, estamos encantadas en recibirte y pulular por tu blog un saludo cariñoso de Pilar y Begoña

    ResponderEliminar
  11. Muchas gracias pilar y Begoña por publicar este trabajo que guarda tan lindos recuerdos para nosotras.Fue el primer intercambio creativo que realizamos con Ana Gracia y nos dio muchas satisfacciones hacerlo.

    UN BESO GRANDE

    ResponderEliminar
  12. Gracias a tí, Sandra, en la próxima entrada enlazaré con tu blog.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  13. Gracias Pilar y Begoña por permitirnos multiplicar y compartir las historias en este hemoso espacio que han creado!

    Gracias a todos las que comentaron, algunas abuelas!!!

    Hoy justamente se recuerda el Día de los Abuelos por Santa Ana y San Joaquín (hay otros días que también se celebra... ¡y bienvenidos sean muchos días para los abuelos!)
    Me alegra que lo estemos celebrando de esta manera...

    MUCHOS ABRAZOS!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  14. Ya sabes que esta es también tu casa. Un abrazo muy grande Tihada

    ResponderEliminar
  15. Tengo poco tiempo pero no quiero abandonar mi visita sin expresar a Ana mi admiración por esta belleza de relato y vídeo.Gracias es una frescura que se agradece tanto en estos tiempos de desatado economicismo¡¡¡Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tus palabras Carmina!

      Un gran abrazo!

      Eliminar